Tener tu marca registrada en México no basta para conservarla. Si alguien solicita su caducidad por falta de uso ante el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la oficina de marcas de México), tendrás que probar cómo y desde cuándo la usas.
La prueba de uso es el conjunto de documentos que demuestran el uso efectivo de tu marca en el mercado.
¿Cuándo la necesitas?
- En la declaración de uso, que México exige en los tres meses que siguen al tercer aniversario del registro y que en España no existe, indicas que usas la marca. No adjuntas pruebas, pero el uso que declaras tiene que ser real.
- En la renovación, en la que también manifiestas el uso.
- En un conflicto, cuando un tercero solicita la caducidad de tu marca alegando que no la usas.
En todos los casos, lo que valen tus pruebas depende de que puedas demostrar que ya existían en una fecha cierta y que no las preparaste el día que te hicieron falta.
Qué cuenta como prueba
Cualquier material que muestre la marca en un uso comercial real:
- Facturas y justificantes de venta con la marca.
- Envases, etiquetas y publicidad.
- Publicaciones, página web y redes sociales con fecha.
- Fotografías del producto o del punto de venta.
El punto débil de cualquier prueba es la fecha, porque una captura de pantalla o una foto se pueden alterar. Por eso conviene darle fecha cierta con un sello de tiempo.
El sello de tiempo: fecha cierta para tus pruebas
Cada semana, Prueba de Uso publica tu marca en una nueva edición del catálogo, calcula la huella digital de esa edición (SHA-256) y le añade un sello de tiempo conforme al estándar RFC 3161. Desde ese momento, cualquiera puede verificar que esa edición existía exactamente en esa fecha y que no se ha modificado.
Como el sello queda en un catálogo abierto, que cualquiera puede consultar, no dependes de nuestra palabra: la verificación es independiente.