Cada semana, Prueba de Uso genera una sola edición del catálogo en la que aparece tu marca y le añade un sello de tiempo.

Si en el futuro alguien te disputa la marca, tendrás que demostrar que esa edición del catálogo existía en una fecha concreta y que nadie la modificó después. Para eso hacen falta dos piezas que funcionan juntas: una huella digital y un sello de tiempo.

Primero, qué es una huella digital

La huella digital de un archivo es un código que se calcula a partir de su contenido. El algoritmo más usado se llama SHA-256: lee cada bit del archivo y produce una cadena corta de caracteres, algo como 3b4c9f…d812a0.

  • Si el archivo no cambia, la huella siempre es la misma.
  • Si cambias aunque sea una coma, la huella cambia por completo.
  • A partir de la huella no se puede reconstruir el archivo original.

La huella identifica el archivo, pero no guarda nada de lo que hay en él. Por eso es seguro enviarla a un tercero sin revelar su contenido.

Segundo, qué es un sello de tiempo

El sello de tiempo lo emite una Autoridad de Sellado de Tiempo (TSA, por sus siglas en inglés). Lo que hace es tomar la huella de tu archivo y firmarla junto con la fecha y la hora exactas en que la recibió.

El resultado es un justificante que viene a decir: «Yo, tercero de confianza, certifico que esta huella llegó a mis servidores el día X a las H:MM:SS». Ese justificante lleva la firma electrónica de la TSA, así que nadie puede alterarlo sin que se note.

Todo esto lo regula el estándar RFC 3161, un protocolo internacional abierto. Cualquier persona con el programa adecuado puede verificar el sello sin depender de la palabra de nadie: ni del proveedor ni de Prueba de Uso.

Cómo se usan los dos juntos

Si tienes el archivo original y su sello de tiempo, puedes probar dos cosas a la vez:

  1. Que ese mismo archivo existía en esa fecha (su huella coincide con la que firmó la TSA).
  2. Que el archivo no se modificó después (si alguien lo editara, su huella ya no coincidiría con la del sello).

Se parece al matasellos de una carta, pero es prácticamente imposible de falsificar. Un matasellos corriente se puede imitar. Este sello lo respaldan la criptografía y un protocolo abierto que cualquier juez o autoridad puede verificar de forma independiente.

En la práctica: si el IMPI (Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, la oficina de marcas de México) o un tercero cuestionan tu marca, presentas el archivo y el sello. Cualquiera puede comprobar, sin intermediarios, que ese documento existía en esa fecha y que no se ha alterado.

Cómo lo hace Prueba de Uso por ti

Cada semana, Prueba de Uso calcula la huella de la edición en la que aparece tu marca, la envía a una TSA acreditada por la Secretaría de Economía de México y guarda el sello resultante junto con tus pruebas.

Ese proceso se hace una sola vez por edición semanal y cubre todas las marcas activas que aparecen en ella. No necesitas saber de criptografía ni instalar ningún programa.

  • El sello queda vinculado a tu marca en el catálogo abierto de Prueba de Uso.
  • Cualquier persona puede consultarlo y verificarlo con herramientas estándar de RFC 3161.
  • Tú mantienes el acceso a la edición original, a su sello y a la constancia de cada aparición.

Así vas reuniendo un historial continuo de apariciones de tu marca, con cada edición fechada y sellada, listo para añadirlo a tu expediente cuando lo necesites.

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